Mi?rcoles, 15 de julio de 2015

Los legisladores en ambas cámaras del Congreso mantuvieron agrias discusiones sobre la complicada aritmética de la guerra, los dividendos de un Irak pacificado y democratizado y los costes de su reconstrucción. Tras varias sesiones de ajustes, enmiendas y contrapropuestas, el Senado prevé aprobar su versión del proyecto, que tendrá que ser armonizada con la que salga de la Cámara de Representantes, probablemente antes del fin de semana, según fuentes legislativas. 


Pese a sus desacuerdos, los demócratas y republicanos coincidieron en restringir la amplia “flexibilidad” que pedía la Casa Blanca sobre el uso de unos 60.000 millones de dólares, la mayor parte del plan suplementario y que apoyará las operaciones de combate y reabastecimiento en Irak. 
 La Casa Blanca solicitó que el plan fuese aprobado antes del 11 de abril próximo y el Congreso busca agilizar su votación antes de su receso de dos semanas por la Pascua. 


El plan de gastos suplementarios, que la Casa Blanca calculó inicialmente en unos 74.700 millones de dólares, ha aumentado a cerca de 80.000 millones, ante la insistencia de los demócratas de incluir más fondos para la seguridad interna. El presupuesto suplementario de guerra para el año fiscal 2003, que concluye el próximo 30 de septiembre, incluye fondos para los países aliados en la lucha antiterrorista, como Israel, Turquía, Jordania y Colombia. 


También destina millones de dólares para la seguridad fronteriza, una mayor vigilancia en los puertos de entrada al país y la compra de equipos de alta tecnología para mejorar las inspecciones en los aeropuertos. 
 Pero la ayuda para los equipos de emergencia civil -que son los primeros en responder a una catástrofe o atentado- y una medida de unos 3.500 millones de dólares en asistencia para las aerolíneas fueron los asuntos más espinosos en ambas cámaras del Congreso. 
 En el Senado, los demócratas centraban su atención en un programa de 4.300 millones de dólares para que los gobiernos locales y estatales puedan respaldar la labor de los equipos de emergencia. 


Mientras, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Dennis Hastert, defendió la ayuda de 3.200 millones de dólares que propone la Cámara baja para las aerolíneas para prevenir el “colapso” de este sector de la economía. 
La Casa Blanca, que no propuso dinero para las empresas aéreas, considera que ese montante es “excesivo” pero no ha dado señales de que el presidente George W. Bush lo vetará si se incluye en la versión final. 
Hastert insistió en que las aerolíneas no recibirían “ni más ni menos” de lo que ya han gastado para reforzar su seguridad tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. 

Las aerolíneas ya habían recibido 15.000 millones de dólares en ayuda a raíz de los ataques terroristas en Nueva York y Washington, pero éstas -aquejadas de “números rojos”, despidos y reducción de vuelos- han advertido de que están nuevamente al borde del colapso. 
 Las discusiones en torno a cómo financiar la guerra, la lucha antiterrorista, la ayuda humanitaria y de reconstrucción en Irak se produce en momentos de débil recuperación económica. 

La baja confianza del consumidor, el creciente déficit fiscal, el aumento en los precios de combustible y la incertidumbre laboral en algunos sectores, entre otros problemas, se han añadido al debate político. Los costes de la guerra, incluso los intangibles, sólo harán que los estadounidenses paguen un precio aún más alto en el futuro, advirtió el economista Christopher Westley, de la Universidad estatal de Jacksonville (Alabama). 

En un programa con la cadena C-Span, el legislador demócrata Jim McDermott resumió que, en su “guerra de liberación”, EEUU prácticamente ha convertido a Irak en el Estado número 51 del país y los contribuyentes estadounidenses tendrán que asumir buena parte de los costes asociados con su reconstrucción y democratización.


Publicado por organonoticias @ 18:12
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